Ley Orgánica

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Discurso pronunciado por el Diputado. Eric Eber Villanueva Mukul, Presidente de la Mesa Directiva de la Honorable Cámara de Diputados, el día 22 de enero de 2003, en el Salón Carranza de la residencia presidencial de los Pinos.

Señor Vicente Fox Quesada,

Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos,

Dip. Augusto Vela Mena

Distinguidos miembros del Parlamento Centroamericano,

Señoras y Señores:

Nuestra presencia esta mañana acompañando a la delegación del parlamento centroamericano, obedece además del cumplimiento de nuestra responsabilidad como representante del congreso de la unión, al interés por estrechar y consolidar el apoyo de nuestras instituciones, a la relación que el poder legislativo mexicano ha establecido con los países de Centroamérica a través de su parlamento regional, en donde nuestra cámara de diputados mantiene acreditados a diputados federales en calidad de observadores.

Por su ubicación geoestratégica, los países del istmo centroamericano representan un interés vital para nuestro país, por los lazos históricos que unen a nuestros pueblos. Los vínculos no son simplemente geográficos, políticos o económicos sino que de manera más profunda, compartimos un mismo origen étnico y una cultura común en una abigarrada mezcla de profundas raíces indígenas y del mestizaje colonial.

Compartimos de igual manera, la aspiración mutua de lograr el bienestar de nuestras sociedades, así como la promoción y el desarrollo de las instituciones democráticas que nos hemos dado.

Los mexicanos, particularmente los Senadores y Diputados que integramos las dos Cámaras del Congreso de la Unión, estamos muy complacidos y orgullosos de que el Parlamento Centroamericano haya decidido trasladar temporalmente a nuestro país sus sesiones de trabajo plenarias, de sus grupos parlamentarios y de comisiones.

La Presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados de México se congratula de que hayan aceptado su invitación y ha ofrecido su amable cordialidad, como anfitrión que hasta hoy ha sido de tan importante reunión, esperando que su estancia siga siendo grata y fructífera.

En nuestra calidad de observadores ante el parlamento centroamericano, hemos visto como la estrategia para el desarrollo del sur-sureste de México y de Centroamérica, planteada por nuestro país en el plan puebla-panamá, ha recibido una acogida de reserva en los ámbitos social y político de los países centroamericanos, invitando a una reflexión seria y un análisis profundo.

Las iniciativas mesoamericanas contenidas en el plan puebla-panamá, representan su columna vertebral, pero consideramos que para poder cumplir sus objetivos estratégicos, el plan tiene cuatro retos esenciales: respetar los derechos, usos y costumbres de los pueblos y comunidades indígenas de la región; respetar la riqueza ambiental y la bio-diversidad; y convencer a las sociedades de México y de Centroamérica de la importancia del plan, así como conseguir los recursos necesarios para su financiamiento y operación. Los beneficios de este proyecto deberán extenderse a la mayoría de la población de la región.

Creemos que las instituciones de nuestro país y gracias en algún sentido a la relación que hemos establecido, encontrarán la oportunidad para adoptar políticas comunes con los países centroamericanos, para afrontar delicados problemas como es el caso de la migración, dando a los nacionales de todos y cada uno de esos países, un trato de igual respeto a sus derechos humanos como el que nosotros exigimos para nuestros compatriotas que cruzan la frontera con los Estados Unidos, corrigiendo las deficiencias administrativas y castigando las conductas indebidas de algunos servidores públicos.

Hemos recogido la demanda de los parlamentarios centroamericanos, de que es necesario agilizar y eficientar el funcionamiento de los tratados comerciales establecidos con los diversos países del istmo, con el fin de que el intercambio de bienes se convierta, también, en una palanca para el desarrollo equitativo y el bienestar de nuestros pueblos.

El ritmo dinámico del comercio y la inversión entre nuestro país y Centroamérica observado en las últimos años, nos sugiere que las empresas mexicanas han encontrado en las posibilidades de los países centroamericanos la oportunidad para realizar inversiones en diversas actividades productivas, comerciales y de servicios de beneficio mutuo, como ya sucede actualmente con las empresas mexicanas que están asentadas en el istmo, arrojando experiencias satisfactorias para ambas partes, pero como lo señalamos en la plenaria del parlamento centroamericano, reconocemos la preferencia para las inversiones de nuestros connacionales.

Es satisfactorio saber que existen ramos de la actividad económica, como es el caso del turismo, a través del proyecto del mundo maya en donde México y Centroamérica, a través de proyectos mixtos de empresas y gobierno, han conjuntado esfuerzos y obtenido buenos resultados que tenderán a aumentarse dado el potencial que el proyecto representa.

En la tarea de ampliar y desarrollar los vínculos entre México y Centroamericana, están llamados a jugar un papel muy importante los parlamentos de todos nuestros países, ya que como expresión de la soberanía popular, y en un plano de corresponsabilidad en la conducción del gobierno, deberán procurar que se adopten y dinamicen las políticas necesarias a fin de conseguir la mejoría en las condiciones de vida de los habitantes de esos territorios, con especial énfasis de su población infantil, de los adultos mayores y de todos aquellos que padecen condiciones de alta marginación y extrema pobreza.

Señor Presidente, los Diputados Integrantes del Parlamento Centroamericano cobran cada día mayor conciencia que solo integrando y fortaleciendo los bloques regionales podrán negociarse en mejores condiciones su integración en el convulso proceso de la globalización en marcha. De lo contrario, no hablaremos de un proceso de integración benéfico para nuestras economías y sobre todo para nuestras sociedades, sino que nos enfrentaremos con un mecanismo de subordinación ante las hegemonías externas, lo que en los hechos significará mayor pobreza y desigualdad, destrucción del medio ambiente y todos aquellos males que ya de por sí aquejan a nuestra región, con el peligro siempre latente de que se reviertan los procesos democráticos conseguidos con tantos esfuerzos.

México y Centroamérica, unidos siempre por la historia y la cultura, enfrentan hoy tareas y objetivos comunes por lo que es preciso construir los caminos para que juntos podamos conquistarlos siempre en la búsqueda de las mejorías siempre prometidas a nuestros pueblos, pero en pocas ocasiones convertidas en realidades palpables para quienes viven en la región.

Hoy es el momento para unir esfuerzos en esa tarea crucial y en ello deberán estar comprometidos los gobiernos y los parlamentos de nuestros países como el asiento de la soberanía popular que son y representan para nuestros pueblos. Muchas gracias.


Honorable Congreso de la Unión
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