México y la Unión Europea: una nueva relación estratégica

Lic. Ana María Carrillo Soubic         


 

Si bien la globalización no es un fenómeno nuevo, dado que las sociedades han buscado a lo largo de la historia diferentes formas para relacionarse, dicho proceso se ha acelerado de manera evidente en las últimas décadas. Esta característica del sistema internacional actual se refleja no sólo en un incremento de la integración económica y de los mercados financieros, sino también en una profundización del grado de interdependencia entre los países en ámbitos que van desde el político y social hasta el ambiental y cultural.

Para lograr tener una mayor participación en este escenario, nuestro país inició a finales de la década de los ochenta una serie de reformas estructurales y una estrategia de liberalización y diversificación de sus lazos de cooperación, diálogo y entendimiento con el exterior. Es en este marco que se inscribe la importancia de la relación de México con la Unión Europea como pieza clave para lograr un balance de nuestros vínculos productivos, financieros y políticos con el mundo, así como un fortalecimiento de la posición de nuestro país en el sistema internacional.

 

Antecedentes de la relación méxico-unión europea

Las relaciones diplomáticas entre México y la Unión Europea se han caracterizado, desde su establecimiento en 1960, por sus fuertes vínculos históricos y culturales. De hecho, el primer Acuerdo Marco de Cooperación entre México y la entonces Comunidad Económica Europea, data de 1975. Sin embargo, este instrumento que buscaba promover el fortalecimiento de los lazos comerciales entre ambas partes, no supo aprovechar plenamente el amplio potencial para nuestro intercambio.

Durante la década de los ochenta, con el objetivo de revisar el acuerdo de 1975, se incrementaron los contactos bilaterales de México con los países miembros de la Unión Europea que culminaron el 26 de abril de 1991 con la firma, en Luxemburgo, del Acuerdo Marco de Cooperación Comercial, Económica, Científico-Técnica y Financiera. Este renovado interés por establecer una nueva relación sobre bases más firmes se concretó el 2 de mayo de 1995, mediante la formalización de una Declaración Conjunta Solemne, en la que México y la Unión Europea expresaron su voluntad por intensificar sus relaciones económico-políticas e impulsar la cooperación.

A partir de esa fecha, se iniciaron las negociaciones que permitieron que el 8 de diciembre de 1997 se firmaran el Acuerdo Global, el Acuerdo Interino y el Acta Final, documentos que integran el Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación entre México y la Unión Europea. El pasado 20 de marzo, fue ratificado por el Senado de la República dicho instrumento, mientras que el 23 de ese mismo mes el Presidente Ernesto Zedillo asistió a la ceremonia de la firma de la "Declaración de Lisboa" y del Acuerdo Comercial entre México y la Unión Europea estableciendo así una nueva etapa en las relaciones de nuestro país con el bloque de la Europa unificada.

En este marco, ¿cuáles son los elementos que detonaron el proceso de acercamiento entre ambas partes?

 

Estrategia de diversificación

En su estrategia de apertura hacia los mercados internacionales, nuestro país ha suscrito seis tratados de libre comercio que le han permitido ubicarse hoy como la decimotercera nación comercial del mundo. Éstos han fomentado un crecimiento importante del comercio exterior del país que sumó, en 1999, la cantidad de 279 mil millones de dólares, provocando una diversificación de la base exportadora así como un aumento de los flujos de inversión extranjera directa al país.

Sin embargo, este modelo refleja también una clara dependencia frente al mercado estadounidense, que se ha incrementado a partir de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el comercio México-Estados Unidos representó en 1999 un 81.05 por ciento del comercio total mexicano. Asimismo, Estados Unidos es nuestra principal fuente de inversión extranjera directa.

Así, México depende claramente de la estabilidad económica y financiera de los Estados Unidos por lo que la estrategia de diversificación es clave para el desarrollo económico del país.

 

Debilitamiento del intercambio comercial

Durante muchos años y hasta 1995, México representó el principal mercado de la Unión Europea en América Latina. Sin embargo, tras haber llegado a ser el segundo proveedor latinoamericano de la Unión Europea, en 1997 nuestro país descendió al cuarto lugar, después de Brasil, Argentina y Chile.

Por su parte, la Unión Europea es nuestro segundo socio comercial. Sin embargo, en la última década, la evolución del comercio de nuestro país con ese bloque ha sido poco dinámica. La contribución de la Unión Europea en el comercio total de México se redujo considerablemente, llegando a representar en 1999 sólo 6.6 por ciento. Asimismo, la balanza comercial de México ha registrado déficit crecientes que han pasado de 951 en 1989 a 7 mil 438 millones de dólares en 1999.

La causa principal de esta desaceleración se debe a la falta de un marco legal que promoviera de manera efectiva los vínculos comerciales entre México y la Unión Europea, y a que ambas partes han negociado tratados de libre comercio y acuerdos preferenciales con terceros países. De esta manera, la necesidad de instrumentar un acuerdo que impulsara el acceso a los mercados de ambas partes se volvió evidente.

 

Importancia de la ue

La Unión Europea es un conglomerado de 380 millones de personas aproximadamente, con un Producto Interno Bruto (PIB) superior a los 8.4 billones de dólares y un PIB per cápita de 22 mil dólares. Además, es la mayor potencia comercial del mundo al contribuir con 41 por ciento del comercio internacional.

Por otra parte, la importancia de la Unión Europea no estriba únicamente en el potencial y tamaño de su economía, sino también en el papel de liderazgo que ha desempeñado en el actual sistema internacional. Su grado de integración es hoy inédito, sin embargo, para lograrlo los países europeos tuvieron que concentrarse en procesos internos, por lo que no habían expresado su interés por intensificar su relación con México. Sin embargo, esta consolidación le ha permitido a la Unión Europea dirigirse a regiones que antes no consideraba como prioritarias.

Estos cambios internos coinciden, además, con la apertura de nuestra economía. El ingreso de México al Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT) en 1986 y en particular la firma del TLCAN crearon un interés amplio y profundo en Europa por generar y construir una relación especial con México dada nuestra posición comercial y geográfica privilegiada.

Así, el modelo de desarrollo de apertura y liberalización que ha implementado el país, el esfuerzo de diversificación y el debilitamiento del intercambio con uno de los bloques más importantes del sistema comercial actual, fomentaron el establecimiento de una nueva relación estratégica entre México y la Unión Europea.

 

El acuerdo de asociación económica, concertación política y cooperación

El Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación, firmado en Bruselas, Bélgica, el 8 de diciembre de 1997, es producto del avance significativo que han alcanzado las relaciones de México con los países de Europa. Dicho Acuerdo reúne en un mismo texto, aspectos políticos, comerciales y de cooperación, representando así el convenio más completo y ambicioso que hayan negociado México y la Unión Europea con otro país o conjunto de países. De esta manera, el nuevo marco para el desarrollo de nuestras relaciones, presenta oportunidades para nuestro país en varios ámbitos.

 

Diálogo político

El Acuerdo con la Unión Europea establece la institucionalización del diálogo político, de manera que incluya todas las cuestiones bilaterales e internacionales de interés común, y dé lugar a consultas más estrechas dentro del contexto de las organizaciones internacionales a las que ambas partes pertenecen. Es importante señalar que, como parte formal del Acuerdo, se estableció el compromiso de promover y desarrollar valores compartidos tales como la democracia y la defensa de los derechos humanos.

 

Cooperación

El nuevo marco prevé el apoyo y fomento de la cooperación en 29 áreas y establece una "cláusula evolutiva", por la cual las partes podrán ampliar los temas y niveles de cooperación y complementarlos mediante acuerdos relativos a sectores o actividades específicas. En este rubro, es de destacar la relevancia para México de las áreas que se están proyectando desarrollar, tales como la consolidación del Estado de Derecho, la cooperación económica, educativa y cultural y científica-técnica, la lucha contra la pobreza y el desarrollo social, entre otras.

 

Comercio e inversión

México y la Unión Europea acordaron crear una zona de libre comercio que le proporcionará a nuestro país el acceso más amplio y ambicioso que haya negociado la Europa unificada en la materia. Dicho proceso tomará en cuenta la asimetría que existe entre nuestras economías mediante un periodo de desgravación más lento para México y a través del reconocimiento de las ventajas del Sistema Generalizado de Preferencias.

En cuanto a inversión extranjera directa se refiere, y dada la importancia que ésta representa para el desarrollo del país vía la generación de empleo, el fortalecimiento de la planta productiva y el fomento de la transferencia de tecnología de punta, es importante señalar que el Acuerdo prevé esquemas que la promuevan.

Si bien el Acuerdo establece un nuevo esquema que, sobre reglas claras, buscará promover y fortalecer las relaciones de México con la Unión Europea, dicho marco presenta, también, varios retos sobre todo en el caso de los sectores económicos más sensibles. En este contexto, es fundamental que en nuestro país se logre desarrollar una política industrial dirigida a aprovechar el potencial y campos de conveniencia que ofrece la diversificación de nuestro comercio, dirigida a impulsar la economía regional basada en nuestras oportunidades de exportación y, muy especialmente, a generalizar los beneficios y oportunidades de este Acuerdo comercial sobre todo en el caso de las pequeñas y medianas empresas.

 

Conclusiones

El Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación entre México y la Unión Europea consolida una nueva etapa en las relaciones entre ambas partes, estableciendo nuevos vínculos políticos, comerciales, financieros y de cooperación. Éstos le otorgan a nuestro país mayores elementos para consolidarse en la escena internacional fortaleciendo su estrategia de diversificación. Es de destacar que dicho Acuerdo sitúa a nuestro país en una posición estratégica privilegiada al lograr ser el único país junto con Israel en tener un acuerdo con los dos bloques comerciales más importantes de la actualidad: América del Norte y la Unión Europea.

Por otra parte, y si bien este esquema presenta una amplia gama de oportunidades para que el país promueva su inserción en un sistema internacional cada vez más interdependiente y globalizado, es de fundamental importancia que México logre combinar este instrumento con una política industrial y agropecuaria que, con un gran sentido estratégico, impulse y sepa aprovechar en las diversas regiones del país y con la participación de los diversos sectores productivos y sociales, los campos de oportunidad que ofrece la diversificación de nuestro comercio y nuestros campos de exportación.

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Lic. Ana María Carrillo Soubic. Asesora de la Comisión de Relaciones Exteriores Primera, Europa-Asia del Senado de la República.