Ponencia de la Lic. Otilia Pont Guerra, Secretaria Técnica del Consejo Municipal de Participación de la Mujer, en León, Guanajuato.

 

PLEBISCITO:   Ley que la plebe de Roma establecía a propuesta de su tribuno.

Resolución tomada por todo un pueblo o pluralidad de votos.  Consulta al voto popular directo para que apruebe la política de poderes excepcionales.

REFERENDUM.-  Procedimientos jurídicos por el que se someten al voto popular leyes o actos, administrativos, cuya ratificación  por el pueblo se propone.

¿De qué sirve el concepto de género?  Lo importante del concepto de género es que al emplearlo se designe los comportamientos, características, conjunto de ideas y valoraciones sociales específicos atribuidos por la sociedad a cada sexo.

El género es utilizado como una categoría de análisis en las ciencias sociales para estudiar y comprender lo que nos rodea, nuestra realidad.  Su uso permite: detectar conductas sexistas; no caer en el error de aceptar como verdad universal los estereotipos de lo que es ser hombre y ser mujer, conocer la realidad de hombres y mujeres en la sociedad.

La equidad es el reconocimiento de la diversidad del/la otr@  para propiciar condiciones de mayor justicia e igualdad de oportunidades, tomando en cuenta la especificidad de cada persona.

La equidad de género nos permitirá crear condiciones que reflejen la pluralidad de la sociedad.  Las acciones afirmativas son medidas necesarias para erradicar la marginación y exclusión de las mujeres.

Al diseñar Políticas Públicas es importante tener en cuenta la perspectiva de género.  El marco explicativo se fundamenta en la teoría del poder y de las relaciones sociales.  El problema es que existe un desbalance y relaciones de poder-subordinación que colocan a la mujer en posición de desventaja entre mujeres y hombres en todas las instituciones sociales.   El objetivo general es lograr la equidad entre los géneros y el desarrollo humano con sustentabilidad y con equidad.

La democracia y participación de hombres y mujeres como sujetos de derechos es fundamental para la construcción de ciudadanía en igualdad de condiciones entre hombres y mujeres y modificar las identidades de género como parte de la democratización para empoderar a las mujeres y evitar los abusos de poder de los hombres.

 

El empoderamiento es un proceso de acción social que promueve la participación de la gente, organizaciones y comunidades para ganar control sobre sus propias vidas en la comunidad y en el marco social más amplio.  Con esta perspectiva, empoderamiento no es un proceso de alcanzar poder para dominar al otro, sino para actuar con otros en la producción de cambios. 

 Empoderamiento “empowerment” es el poder como relación social, no sólo se entiende el poder como algo que los grupos o los individuos tienen; más bien, es una relación social entre grupos que determina el acceso a, el uso de  y el control sobre los materiales básicos y recursos ideológicos de la sociedad.   Es la comprensión que tienen las personas  (las mujeres) sobre sus condiciones de subordinación.

 Son procesos a través de los cuales las mujeres obtienen poder interno para expresar y defender sus derechos

 La  materia prima de la sociedad es la inteligencia, la capacidad y la educación, si desaprovechamos la mitad del capital humano en términos  económicos y de mercado se está desaprovechando la mitad del potencial.

Felipe González estadista español.

 

 

SOCIEDAD CIVIL   Y   PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Sociedad Civil, Análisis y Debate

 

 En los últimos veinte años la sociedad civil organizada ha vivido un intenso proceso de crecimiento en todo el mundo.  Los grupos y organizaciones se multiplican y con ello también se abren nuevos y más complejos frentes de acción.  Los ciudadanos asumen papeles y ocupan espacios antes reservados sólo a la acción gubernamental.  Esta nueva presencia ciudadana es uno de los datos que definen la modernidad y una de las mayores esperanzas en la construcción social de fin de siglo, aunque paradójicamente se enfrenta también al debilitamiento de los grandes movimientos sociales.

 El ámbito de lo público es hoy también campo de acción de lo privado.  Los términos de la relación entre gobierno y sociedad civil deben de cambiar ya que la construcción del Estado moderno exige la acción conjunta de ambos actores sociales.  La democracia representativa sola, condición indispensable de la convivencia social, ya no garantiza la gobernabilidad.   Las sociedades de fin de siglo se enfrentan a retos y problemas antes no contemplados que requieren de la democracia participativa.

 La organización de la sociedad civil son expresión de esta nueva democracia, todavía incipiente, que requiere crecer y desarrollarse.   A través de ellas los ciudadanos encuentran cauces de participación y se comprometen con la construcción de su sociedad y también crean mecanismos que les fortalece como ciudadanía y les hace participar de nuevas maneras en la gestión de lo público.  La sociedad civil organizada es el instrumento que tienen los ciudadanos para participar,  junto con el gobierno, en la edificación del Estado.

 A las organizaciones de la sociedad civil las anima y mueve valores y propósitos muy distintos, pero a todas ellas les es común la idea de contribuir a la edificación de una sociedad más justa y con mayor calidad de vida.  Este propósito se traduce en acciones dirigidas a la solución de problemas sociales, en la construcción de alternativas a los modos tradicionales de operar y en la búsqueda por influir en el diseño y gestión de las políticas pública.

 El impacto de la sociedad civil organizada se ha dejado sentir en todos los campos y ha contribuido a cambiar el panorama económico, político y social de los países.  La nueva sociedad no se puede construir ni entender sin la participación de las organizaciones que luchan por el respeto a los derechos humanos, de los grupos que trabajan a favor del medio ambiente, de las instituciones que ayudan a los discapacitados y tampoco sin la acción de las organizaciones que generan alternativas de empleo o vigilan la transparencia de los procesos electorales.

 Los avances de la sociedad civil organizada son evidentes, aunque al interior de la misma se encuentran aún problemas y debilidades que es necesario superar.  Existe también mucho desconocimiento sobre su significado, sus propósitos y la dimensión de su aporte.  Las exigencias de la acción directa han impedido que se trabaje más en la conceptualización de la práctica  y también han imposibilitado que los miembros de estas organizaciones se hagan más presentes en espacios de discusión que permitirían dar a conocer mejor cuál es el verdadero alcance de su acción.

 La importancia creciente de la sociedad  civil organizada hace cada vez más necesario aclarar asuntos, entre otros muchos, tales como la manera en que ésta, puede y  debe participar en el diseño y gestión de la política pública o también sobre las razones que existen para tener acceso a los fondos públicos, para sólo mencionar dos ejemplos que exigen aclaración y provocan la discusión.  Es necesario que el sector organizado de la sociedad trabaje más en la línea de sistematizar su experiencia y teorizar su práctica con el propósito de autocomprenderse mejor.

 El esfuerzo de elaboración de un pensamiento que surja desde la sociedad civil organizada permitirá que ésta participe de manera más sólida y consistente en el debate nacional.  En el sector organizado de la sociedad se percibe la necesidad de entrar a un diálogo más riguroso y exigente al interior del mismo, pero también con otros actores.  En esta dinámica de generación de conocimiento se vuelve particularmente importante la nueva relación que se pueda establecer entre las organizaciones de la sociedad civil y los centros de estudios superiores y de investigación social (la academia).

 Esta ponencia/charla, tiene como propósito contribuir a la reflexión y conceptualización de los temas relacionados con la sociedad civil y constituirse en un espacio que facilite el debate y la discusión sobre esta problemática.

 Se trata  de establecer un puente entre la sociedad civil organizada, visibilizar la importante labor de la academia, los hacedores y copartícipes de las políticas públicas  y el conjunto de los actores  que participan en la construcción de la sociedad.   Se trata que la sociedad civil organizada se comprenda mejor así misma, que el conjunto de los actores sociales entiendan cada vez con mayor claridad la importancia y dimensión que ella tiene y, sobre todo, si consigue hacer conciencia de que el futuro de la sociedad no puede entenderse y tampoco construirse sin la participación de la sociedad  civil organizada. 

 Por esta razón  trataré de definir algunos conceptos que se cernirán a lo largo de  este discurso, como son: sociedad civil,  participación social,  tercer sector.

 La conceptualización acerca de la sociedad civil ha ido sufriendo grandes cambios.   Predomina la visión de lo social como todo lo que no es Estado.  Se subraya  que se hacen cosas distintas en la sociedad y en el Estado.  Se ubica lo particular en la sociedad y al Estado se le contempla como depositario de un poder delegado en búsqueda de lo que representa a toda la sociedad, a lo general.

 Jorge Alonso en la revista Sociedad Civil, Análisis y Debate  dice : la sociedad civil no puede reducirse a los intereses económicos, sino que es el terreno de los actores sociales que son orientados a un tiempo por valores culturales y por relaciones sociales con frecuencia conflictivas.  En contraposición a las épocas monárquicas cuando se exigía que los sujetos fueran fieles, en la actualidad, con el fundamento del individuo como actor, el movimiento democrático contemporáneo ha ido imponiendo y extendiendo la figura del ciudadano.  (Braud Ph  “El Jardín de las Delicias Democráticas”).  Para ser ciudadano se requiere además de igualdad de derecho de votar y  estar informado,  la participación, el debate y un ambiente tolerante.  La apelación a la ciudadanía tiene una gran potencial simbólico.  Se ha insistido en que la práctica de la ciudadanía  hace al ciudadano...

  La sociedad civil se ha visto como el lugar de encuentro entre lo privado y lo público, como la esfera de relaciones sociales y sus conflictos. 

Una gran mayoría de la ciudadanía se ve confrontada con muchas redes, con una variedad de decisiones en las  que no ha sido tomada en cuenta.  No obstante, estas redes poseen capacidades transformadoras y dinamizadoras de la sociedad.  Se convierten en minorías activas que pueden desatar potencialidades en otros sectores sociales.    Tienen un impacto social y político más allá de lo que pretenden en lo inmediato y se erigen simbólicamente como un reto a las condiciones imperantes de dominación.  Desde su seno han emergido variados proyectos económicos y políticos alternativos.   Su novedad más radical ha sido  que han estado transformando  maneras de encarar todo tipo de exclusiones.

Partiendo de prácticas de justicia local algunas han llegado hasta el diseño de una sociedad más justa.  Van auspiciando creencias y prácticas que se concretizan en instituciones las cuales a su vez profundizan en esas mismas orientaciones y acciones.  Participan en la expansión de garantías y derechos civiles  y sociales.  Ponen en el centro del debate el qué hacer y el deber ser de la equidad.  Desde la participación política local un sector importante (de ellas) ha levantado la exigencia de una política para todos y de todas. 

Hoy en día cuando hablamos de equidad tiene que ver necesariamente con el  género y la equidad de género,  y ello incide en los mejoramientos electorales, y rechaza todo  tipo de represión legal.  Hay una gran carga ética con traducción en la vida cotidiana; hay nuevas formas de encarar los conflictos, denuncian la corrupción, desconfían de la política tradicional, buscan nuevas formas de cooperación social;  propician una cultura política de estilo diferente a la de las élites dominantes.

No se oponen a la globalización, sino a sus imposiciones, ante las cuales levantan la exigencia de la dignidad.  Establecen nuevos códigos de interpretación de lo social.  Se exige la vigencia del derecho a la información.

Existen organizaciones civiles que van dejando atrás la visión de la sociedad civil desarticulada y débil.  No haya nada asegurado y puede encontrarse con serios problemas, pero la tarea es impostergable.

 Por lo pronto tiende a consolidarse una instancia de crítica y de propuesta social que puede contribuir a impulsar la configuración del espacio real y posible de articulación de proyectos de sociedad y Estado, que es capaz de incrementar su fuerza para que se le reconozca en negociaciones y ulteriormente de impulsar proyectos verdaderamente alternativos.

 

CONCEPTO DE SOCIEDAD CIVIL   Alberto J. Olvera Rivera

 La noción de Sociedad Civil ha adquirido un uso múltiple, que ha perdido todo significado preciso.  Empleado por igual para referirse a todo lo que no es Estado;  a los actores del mercado y recientemente como sustituto de la noción de pueblo.

 Pero el concepto puede ser adoptado y reformulado, pueden ser los actores que luchan contra cualquier imposición totalitaria.  En occidente la idea de sociedad civil ha sido recuperada como mecanismo identitario de una serie de nuevos movimientos sociales  (ecologistas, feministas, pacifistas) que han planteado la necesidad de ampliar las esferas de la participación social  (más allá de la democracia formal).

 No plantea la toma del Estado o la anulación del mercado, sino el libre asociativismo y la base de la interacción social.  La democratización consistiría en el fortalecimiento de la organización de los actores sociales.

 La acción social es una acción comunicativa y es la acción orientada a alcanzar el mutuo entendimiento, lo cual significa que tienen que darse razones para establecer la validez de los reclamos de los interlocutores.

 La sociedad civil tiene un sentido transformador.  Cuando se hace uso del término sociedad civil, se invoca una evidencia que  no puede ser negada.  Se trata de la observación de que una gran  mayoría,  la población,  no participa en calidad de miembro activo en las organizaciones sociales de tipo político, educativo, de salud, ecológicas.  Dicho en forma compacta, esta mayoría no forma parte constitutiva de las grandes organizaciones que determinan el orden social  

  

SOCIEDAD CIVIL, SU PAPEL EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA DEMOCRACIA

 La sociedad civil ha influido en la democratización de sociedades.  Implica diversidad, conciencia de derechos (del derecho a tener derechos y a pertenecer a una comunidad), a acatamientos de los poderes, pero no hay que perder de vista que se trata de una forma particular de sociedad. Canadá

 Los avances en el reconocimiento de la dignidad humana y de sus correlativos derechos amplían el término de ciudadanía.  No hay que caer en idealismos al tratar lo referente a la ciudadanía.  La conciencia ciudadana se forma.

 La cultura ciudadana promueve el pedir cuenta a los gobernantes y la defensa de los gobernados.

 Se va reconociendo la necesidad de ampliar una esfera pública con amplios controles de la sociedad civil.  Sólo una sociedad civil fuerte es capaz de desatar procesos de democratización no sólo de estado sino de globalización y de socializar la política.

Hablar de Estado democrático implica destacar la dimensión política del Estado en cuanto a comunidad de ciudadanos;  conlleva apuntar a que las formas de constitución y de ejercicio de la ciudadanía han de ser tomadas en cuenta como elementos constitutivos del Estado.

 La nueva sociedad civil va tejiendo articulaciones más horizontales y va propiciando la emergencia de una conciencia ciudadana de nuevo tipo.

 Actualmente ni Estado, ni mercado, ni sociedad civil por sí solos tendrán la respuesta a los retos de la globalización.  Es muy riesgoso propiciar una ingenua confianza en que la ciudadanía conlleva necesariamente madurez política.

 Hay que apuntar hacia perspectivas que exijan la combinación de justicia y libertad.

 Lo público y lo privado se han ido reformulando totalmente.  La ciudadanía, una organización reticular con incidencia comunitaria, no podrán prosperar sino en contextos de demandas de una democracia radical.

  

EL  PAPEL  DE  LA  SOCIEDAD  CIVIL  Charles F. Bahmuller

 En resumen, la sociedad civil es la red entera de relaciones sociales espontáneas que reside fuera de las instituciones del orden político y del deber legal  (el orden político surge de la sociedad y es autorizado por ésta).

 Las funciones de la sociedad civil en la democracia liberal juega un papel indispensable de roles en el orden democrático liberal, aunque es precaria:

 Ø      Integra a los individuos y grupos. Capacidad de integrar a individuos aislados.

Ø      Dispersa el poder y protege a los individuos.

Ø      Suplementa los programas gubernamentales proveyendo servicios similares por su cuenta (cuidado de enfermos, ancianos, apoyo en desastres), iglesias, sindicatos, fundaciones.

Ø      Función de mediación entre los individuos y el Estado.  Cuando no pueden hacerse escuchar, propician la oportunidad de discutir asuntos públicos.

Ø      Educa a los ciudadanos para la democracia.  La vida asociativa de la sociedad civil es terreno fértil para la semilla de diversas habilidades vitales para la vida democrática.  La participación política es una virtud primaria para la vida democrática.

Ø      Promueve la creatividad.  La fuerza creativa de la sociedad civil es potencialmente una fuente abundante de donde puede surgir las soluciones a los problemas sociales modernos.

Ø      Amplía lealtades.  Incentiva el interés moral y ético por los demás y alienta la responsabilidad ética.

Ø      Libera al individuo.  La capacidad de escoger es libertad en sí misma.

(pero... la libertad de asociación puede llevar a la creación de grupos que van de lo sospechoso a lo repulsivo, pasando por lo moralmente indefendible).

Ø      Sociedad civil, civilidad y democracia.

La civilidad es una virtud de la sociedad civil, es más que buenos modales, es también una forma de acción política que implica fuertemente que los opositores también son miembros de la misma sociedad, que ellos participan de la misma identidad común.

El tratar a los demás con civilidad  marca a los otros como miembros del mismo universo moral.  La carencia de civilidad implica alienación.

  

¿QUÉ SIGNIFICA PARTICIPAR?.   Liliana Rivera Sánchez

Participación Social en el proceso de formación ciudadana

La participación es un elemento dinamizador hacia nuevas modalidades de crecimiento y desarrollo económico, lo cual podría permitir el impulso de otros modelos de Políticas Públicas.  Al mismo tiempo la participación se plantea como un elemento orientador de la acción política y la acción social individual y colectiva.

La participación aparece como una de las problemáticas centrales contenidas tanto en las agendas de los procesos de democratización  y ciudadanización de los gobiernos de diversos países, como en las agendas de los grupos de la llamada sociedad civil y los organismos internacionales.  En la mayor parte de los casos, se considera a la participación como un recurso deseable  y una forma alternativa de organización de la sociedad.

La referencia más frecuente que se hace sobre la participación social alude a las formas y actividades con las que la sociedad incide en la gestión y en la toma de decisiones sobre asuntos de interés público o en aquéllos asuntos que tienen que ver con el bienestar social.  Todas estas manifestaciones de la acción social han sido nominadas como participación.

La participación en sí misma no genera resultados, es el aprendizaje normativo el que posibilita la apertura de espacios de integración social.  (Habrá que definir con precisión de qué hablamos cuando hablamos de participación en las políticas de desarrollo social; ello permitiría definir también qué tipo de participación se pretende impulsar en los programas sociales y fundamentalmente qué tipo de objetivos pueden ser alcanzados).

 

LAS  ONG´S   Y  EL  TERCER  SECTOR

¿El Tercer Sector?   Esta interrogante la hemos encontrado muchas veces en diversos ámbitos, tanto académicos como filantrópicos o en el de las llamadas organizaciones no gubernamentales.  ¿Cómo nombrar esa realidad emergente y vigorosa que aparece ante nuestros ojos y que desafía nuestra acción social?  ¿Cómo identificar y discriminar al conjunto de organizaciones privadas con fines públicos en el amplio abanico de la sociedad  civil?  Una de las denominaciones posibles es la de Tercer Sector, es decir, una manera de identificar un fenómeno que, si bien siempre ha estado ahí, como es el caso de la sociedad, ahora se manifiesta en maneras novedosas frente a la crisis de las instituciones  tradicionales en nuestros países, en particular del Estado y el mercado.

¿Tercer Sector?  Todavía no estamos seguros; estamos a la búsqueda, construyendo el objetivo de estudio y el universo de referencia.  Lo que es cierto es que intentamos hablar, más o menos sistemáticamente, de la sociedad que, de manera autónoma y voluntaria, con expresiones organizativas e ideológicas diversas, decide involucrarse activamente en el desarrollo social y en la construcción de sociedades realmente humanas.

Tercer Sector,  ONG´s son organizaciones formales, con algún grado de institucionalización.  Son privadas, institucionalmente separadas del gobierno. Son independientes y no son controladas por autoridades externas.  Y además todas son voluntarias en el sentido de que implican un grado significativo de participación voluntaria, en trabajo y donativos. 

Hasta cierto punto, los gobiernos no tienen otra alternativa que tomar en consideración al Tercer Sector cuando formulan sus planes de acción política local, nacional e incluso internacional.   En realidad  se puede identificar la cooperación entre el Tercer Sector y el Estado.  Las organizaciones cívicas y las instituciones de gobierno tienen diferentes funciones y papeles socioculturales, y brindan diferentes mecanismos de representación.  Desde este punto de vista, las organizaciones cívicas son complementarias al Estado y al sector privado.

Pero hay que considerar dos de los aspectos fundamentales de las organizaciones de la sociedad civil:  participación y autonomía, y exploremos el impacto de los esfuerzos del Estado y del sector privado para promover el compromiso cívico.  Las organizaciones de la sociedad civil dependen de la participación.  La participación  “es elogiada como un requerimiento para un desarrollo sustentable y como un mecanismo de capacitación para el establecimiento de cultura política en la que se basa la sociedad civil y la democracia.  Sin embargo, debido a que estas organizaciones dependen de la participación, dependen a su vez de mecanismos tales como el voluntariado, la negociación, la  discusión, la persuasión y una noción simbólica de la cultura.  Son volátiles y deben responder a los cambios en opinión pública y en prioridades de sus fundadores.

Se requiere  urgentemente una especificación lo más clara posible del sector no lucrativo, con base en los diversos términos que se emplean para describir esta gama de instituciones.    Hay que testificar  la realidad y potencialidad, en nuestro país, de las organizaciones no lucrativas, de carácter privado, con fines públicos.

Un aspecto fundamental que toca al desarrollo del Tercer Sector, se refiere a la formulación de marcos jurídicos que, superando la ambigüedad  existente en nuestro país, estimulen y fomenten la acción de las organizaciones no lucrativas.  El Lic. Fernando Castro y Castro, especialista en la materia,  ofrece algunas reflexiones y propuestas para fortalecer al Tercer Sector en el campo legislativo.

Leer, reflexionar y discutir  la iniciativa de ley (ya en manos del presidente de esta comisión)  como modelo de participación ciudadana, es una de las principales tareas que esta comisión debe tomar en cuenta.

El sector gubernamental debería reconocer que en todos sus lugares de influencia, en todas su relaciones, existen grupos de la sociedad que no buscan el lucro ni el poder político, y que debían ser estimulados por las leyes y por todas las dependencias gubernamentales para favorecer la participación de este Tercer Sector.

Vicente Arredondo, mexicano, (muy a la mano de ustedes) doctor en ciencias sociales dice:  ¿Cómo avanzar en este sentido, cuando enfrentamos un entorno desfavorable?  Todo empieza por pensar e imaginar formas alternativas de hacer las cosas  de resolver problemas.  Este ejercicio puede sonar utópico para muchos, pero recordemos que utopía significa algo que en este momento no existe, pero que puede llegar a ser realidad, si trabajamos para construirlo.  “Las utopías se empiezan a construir sobre la conciencia e inconformidad de un estado de cosas, sobre el deseo de modificarlas, sobre la convicción de que pueden ser diferentes,  sobre un mínimo de lucidez sobre cómo y hacia dónde se puede caminar.

El Dr. Arredondo termina diciendo “en esta línea de reflexiones, ¿por qué no creer, entonces, en la posibilidad de hacer una revolución ciudadana, a partir del cambio de algunos supuestos sobre los que hasta ahora hemos convivido?

Ustedes tienen la palabra, la iniciativa, está en sus manos. Muchas gracias.