Los pueblos indígenas
de México
1. Introducción
1.1 Objetivo
El propósito de este trabajo es presentar
una visión de conjunto de la problemática de los pueblos indios del
país, considerando para ello aspectos específicos sobre población y
distribución geográfica, actividades productivas principales y complementarias,
tenencia de la tierra, migración, impartición de justicia, salud, educación,
vivienda e infraestructura básica, vías de comunicación y, por último,
se presenta una reflexión final sobre estos pueblos y los niveles de
bienestar social.
Existen diversas acepciones de lo que se
entiende por pueblos, comunidades, de lo indígena, de la otredad, pero
todas convergen hacia una definición que enfatiza las diferencias culturales,
lingüísticas, étnicas y de organización social. Dichas conceptualizaciones
permiten observar que a partir del desconocimiento de la cultura y la
cosmovisión del mundo del otro, del indio, de quien es diferente, se
han establecido distintas maneras de abordar el problema indígena, así
como patrones de conducta social discrimanatorios y prácticas generalizadas
de explotación y sometimiento económico, político, social, jurídico
y cultural.
Así, el Convenio 169 de la Organización
Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales, en su
artículo 1º, inciso b), establece que sus preceptos se aplican: "a
los pueblos en países independientes, considerados como indígenas por
el hecho de descender de poblaciones que habitaban en el país o en una
región geográfica a la que pertenece el país en la época de la conquista
o la colonización o del establecimiento de las actuales fronteras estatales
y que, cualquiera que sea su situación jurídica, conservan todas sus
propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas o
parte de ellas".
En tanto que el Banco Mundial, considera
que las poblaciones indígenas poseen características que las identifican
como tales: i) gran apego al territorio ancestral y los recursos naturales
de esas áreas; ii) identificación propia, e identificación por otros,
como miembros de un grupo cultural distinto; iii) una lengua indígena,
comúnmente diferente a la nacional; iv) presencia de instituciones sociales
y políticas consuetudinarias y producción principalmente orientada hacia
la subsistencia".
Por su parte, los propios indígenas definen
a las comunidades en los siguientes términos: "un espacio demarcado
y definido por la posesión; una historia común que circula de boca en
boca y de generación en generación; una variante de lengua del pueblo
a partir de la cual identificamos nuestro idioma común; una organización
que define lo político, cultural, social, civil, económico y religioso
y un sistema comunitario de procuración y administración de justicia.
Para entender cada uno de sus elementos hay que tener en cuenta ciertas
nociones: lo comunal, lo colectivo, la complementariedad y la integridad,
cuyos elementos que la definen son: la tierra como Madre y territorio,
el consenso en asamblea para la toma de decisiones; el servicio gratuito
como ejercicio de la autoridad; el trabajo colectivo como acto de recreación
y los ritos y ceremonias como expresión del don comunal".
De lo anterior se colige que los pueblos
indígenas de México son sociedades históricas cuya reproducción cultural
les ha permitido permanecer durante siglos en un territorio geográfico
y cultural en el que ejercieron una autonomía de facto y que hoy aspiran
a continuar reproduciéndose económica, cultural, social y política,
dentro del contexto nacional. Dichos pueblos son grupos social y culturalmente
distintos a la sociedad dominante, lo que los hace vulnerables y los
pone en desventaja en el proceso de desarrollo.
De las estadísticas del Consejo Nacional
de Población (CONAPO), se infiere que de los 2,428 municipios que existen
en el país, 803 cuentan con un 30% o más de población indígena, 669
de ellos presentan un grado de marginación cuyo rango varía de alto
a muy alto. En contraste, 95 de dichos municipios tienen un grado de
marginación catalogado como medio y solamente 39 presentan un nivel
de marginación que oscila entre baja y muy baja.
Los municipios con alto y muy alto grado
de marginación se encuentran ubicados en regiones de escaso desarrollo
económico, son eminentemente rurales, con asentamientos dispersos y
presentan significativos rezagos sociales en materia de salud, educación,
infraestructura básica, vivienda, empleo, acceso a crédito, impartición
de justicia, etcétera.
Se localizan en zonas no aptas para las
actividades agrícolas y, en consecuencia, no cuentan con una economía
diversificada que les permita allegarse recursos; en términos generales
sus actividades productivas se sustentan en una economía temporalera
de subsistencia, lo que obliga a que todos los miembros de la familia
participen en las labores del campo en detrimento de la educación de
los niños y la salud de las mujeres y los ancianos.
En los 803 municipios mencionados se concentra
el 78% de la población indígena estimada y el restante 22% se encuentra
diseminado a lo largo y ancho del país.